Columnas montantes eléctricas: de quién son y quién paga
Una comunidad suele descubrir que es dueña de su red eléctrica el día en que hay que rehacerla, por una cifra de cinco dígitos.
La columna montante es el conjunto de cables que sube desde el punto de entrega, al pie del edificio, hasta los contadores de cada vivienda. Es invisible, atraviesa todas las zonas comunes y nadie repara en ella, hasta que un informe la declara obsoleta.
Entonces surge la única pregunta que importa: ¿son esas instalaciones de la comunidad o de la distribuidora de la red pública? La respuesta lo cambia todo, porque determina quién financia unas obras que suelen sumar decenas de miles de euros.
El principio de la cesión
La normativa ha organizado el traspaso de las columnas montantes eléctricas a la red pública de distribución. Una columna cedida corresponde a la distribuidora: es ella quien la mantiene, renueva y adecúa, sin que la comunidad vote obra alguna.
- Algunas columnas se cedieron automáticamente, según las condiciones y plazos previstos.
- Otras siguieron siendo propiedad de la comunidad, sobre todo si esta manifestó voluntad contraria.
- El estatus se comprueba con la distribuidora, no en el archivo del administrador.
- Una columna cedida sigue estando físicamente en zonas comunes: hay que garantizar el acceso.
El tercer punto es el que más se ignora. Preguntar por escrito a la distribuidora es gratis, y la respuesta vale más que diez hipótesis en junta.
Señales de vetustez
- Cables con envolvente de plomo o aislamiento textil, presentes en edificios antiguos.
- Armarios abiertos, rotos o sin cerrar en la escalera.
- Señales de calentamiento, olor a quemado, disparos repetidos.
- Secciones claramente insuficientes para los usos actuales.
- Intervenciones sucesivas visibles, apañadas unas sobre otras.
Estas observaciones se hacen en la visita anual del edificio, con fotos. Un armario abierto en una salida es también un punto de seguridad contra incendios.
No confundir con la electricidad de zonas comunes
La columna montante alimenta las viviendas. La electricidad de las zonas comunes —alumbrado, ascensor, ventilación, portones— es una instalación distinta, propiedad indiscutible de la comunidad.
También envejece, y su adecuación corresponde plenamente al presupuesto comunitario. Encaja en el plan plurianual de obras, como cualquier otra instalación común.
Qué puede hacer la junta este año
Tres gestiones sencillas: escribir a la distribuidora para conocer el estatus de las columnas, fotografiar el estado de armarios y canalizaciones en la visita anual y preguntar al administrador si existe un informe eléctrico de zonas comunes y de cuándo es.
Esas tres respuestas evitan la situación más cara: descubrir la cuestión durante una avería sin saber quién debe actuar. Mira las obras urgentes para lo que se decide entretanto.
La pregunta no es «¿hay que rehacer la columna montante?», sino «¿de quién es?», y se plantea antes de la avería.
Inventaria tus redes con CoproHarmony
CoproHarmony permite inventariar las instalaciones comunes, conservar los informes y los intercambios con las distribuidoras y seguir las incidencias con fotos y fechas. Crea tu espacio gratis.
Gestiona tu junta de propietarios en total armonía
Centraliza incidencias, juntas generales, votaciones y documentos. Gratis para empezar, sin tarjeta bancaria.
Crear mi espacio gratisTambién te puede interesar
Auditoría energética o certificado colectivo: cuál necesitas y cuándo
El certificado colectivo dice dónde está el edificio. La auditoría dice qué hacer, en qué orden y con qué resultado. Confundirlos se paga dos veces.
Deshollinado en comunidad: quién lo hace y quién lo paga
El conducto que atraviesa el edificio es común; el que atraviesa la vivienda, no. Todo el reparto cabe en esa frase, y el seguro también.
Baja calificación energética: qué cambia para la comunidad
Un edificio mal calificado no solo pierde confort: pierde inquilinos, luego compradores y después valor.